Pisadas que hacen tronar el suelo del monte, la figura de un sacerdote que se pierde en la oscuridad, una bellísima mujer muerta que flota en el río frente a los azorados y aterrados pescadores, la memoria tan criolla del perro Familiar... Cerca de Simoca y de Río Colorado, se levanta un castillo; en realidad, se trata del esqueleto de lo que alguna vez fue una opulenta residencia de campo. Pero parece que los muros aún son lo suficientemente fuertes como para cobijar leyendas que 100 años de deterioro han ido alimentando entre los pobladores del sur.

El Castillo de El Castoral se encuentra muy cerca de la confluencia de los ríos Salí y Colorado, en una zona conocida como La Junta. Está en el departamento de Leales. Y para llegar a él hay que dejar la ruta 157 a la altura de la localidad de Río Colorado por un camino arenoso que las lluvias de verano transforman en pantano. Se lo llamó El Castoral, porque fue construido en un campo sembrado con tártago (también conocido como castor) con cuyas semillas se elaboraba aceite.

Ojo: no es un castillo, sino un centenario chalet que, en sus primeros años, estuvo repleto de lujos y que fue sede de fastuosas fiestas cuyo recuerdo, magnificado por el boca a boca, impactó a generaciones de habitantes de la zona. Quizás por eso es que hasta su origen está envuelto en el misterio de una leyenda.

Cuenta la historia popular que el acaudalado suizo-alemán Otto Ruckhaeberle lo construyó en 1912 por pedido expreso de Inés Beruti, una hermosa mujer que se lo había reclamado como prueba de amor. Y que el europeo desapareció unos años después cuando aquella dama, decepcionada con la vida en los campos subtropicales sudamericanos, lo abandonó.

Lógicamente, esta no es la única versión. Pedro Oscar "Rory" González expone otra mirada de los hechos. "La historia del castillo comenzó cuando don Otto compró el campo de 580 hectáreas. Decidió construir ahí una casa cómoda. Trajo los mejores materiales desde Europa e hizo levantar una casona que parecía un castillo. Se dice que en sus frecuentes viajes conoció a una mujer de la noche (Beruti) de la que se enamoró y que ella le pidió, como condición para venirse a vivir a Tucumán, una casa que estuviera cerca de la confluencia de dos ríos. Don Otto ya tenía una chalet con esas características", explica este ex funcionario municipal de Simoca de 76 años y estudioso de las tradiciones y leyendas de la zona.

El rumor de la música de la fiesta de inauguración del chalet parece llegar desde el fondo del tiempo: los invitados y las incontables cajas de champagne llegaron en tren a Río Colorado y fueron llevadas hasta El Castoral en break (carruaje), relata González, y agrega que duró tres días. "A don Otto le gustaban las fiestas y comenzó una etapa de celebraciones y lujuria que sorprendió a la gente de la zona", continúa "Rory". Pero no duró mucho. "En 1914, asediado por las deudas con un banco, desapareció y no se volvió a saber de él. Una hija suya, que vivía en José Colombres al 100, en San Miguel de Tucumán, me contó que sólo recibió un cuadro como herencia", recuerda.

A partir de ahí, la propiedad fue rematada, pasó por varias manos y tuvo distintos inquilinos. Incluso, allí transcurrió parte de la niñez del padre de Ricardo González, secretario de Desarrollo de la Municipalidad de Simoca y hermano del intendente, Luis González. Este lazo afectivo impulsa a este funcionario desde hace tiempo a investigar la historia de El Castoral. "Cuando quedó deshabitado, se hizo muy popular el viajecito a conocerlo. Y ahí empezó el verdadero deterioro, porque la gente comenzó a sacar desde pedacitos de mármol hasta los portones", explica.

El castillo se encuentra en una finca privada cuyo propietario prefiere permanecer en el anonimato. Ricardo González destaca que el dueño del campo y otras personas están interesadas en recuperarlo. "Pero es tan grande el deterioro que las obras resultarían demasiado caras para un grupo de particulares", aclara.

Y así, en medio del monte, se humedece una incógnita: ¿cuánto tiempo más resistirán esos muros cobijadores de leyendas?